Bienvenido viaje.
Apago por un momento la música para poder escucharme a mi misma y así iniciar un nuevo viaje. Un viaje que comienzo desde mí. Voy hacia fuera, mirando a mi alrededor.
Pero esta vez voy acompañada. Veo una sincronía entre mis pares: creatividad, magia y poesía. Da miedo.
Quien dijo que no da miedo compartir el viaje con un artista y si son dos, tres, cuatro y más, más miedo da. Es el ego de mi propio artista. El ego que me boicotea.
Aún así, no voy a detener la marcha. No habrá excusas. Inventaré un día con más de 24 horas, armaré una semana de ocho días y un mes de treinta y dos. Pero seguiré rumbo a lo desconocido con gente conocida.
Porque eso somos: un montoncito de mundos conocidos que se juntan para enviar palabras al resto del mundo. Un montón de fueguitos, -al decir de Eduardo Galeano- unidos para iluminar.
Porque sin ser unos iluminados tenemos luz propia, cada uno con su estilo y su manera. Con su redacción y su magia, con su personalidad y sus vivencias. Con sus aciertos literarios y sus puntos débiles a mejorar.
Comienzo el viaje. Voy sentada en primera fila, observando a quienes veo como “grandes” escritores de vida. Y quiero y acepto escribir con ellos.
¡Bienvenido polifónico viaje!

Somos diez, cien, mil... quién sabe. Lo importante es que somos más que dos. Como es un blog polifónico, al final de cada post se identificará el autor del texto ;-)








laura dijo
Me encantó la autenticidad de este post y espero se cumpla el objetivo, aunque sea medianamente...ya que somos humanamente imperfectos.
Siempre pienso que la palabra artista me queda grande. Por eso es un honor haber sido invitada a este tren.
Un beso
26 Septiembre 2006 | 02:20